El camino ha sido fĆ”cil durante mucho tiempo para Belize en sus relaciones con el poderoso Estados Unidos, donde decenas de miles de nuestros ciudadanos residen ahora, muchos con doble ciudadanĆa, pero un nĆŗmero considerable aĆŗn debe ānormalizarā su estatus, y es probable que un nĆŗmero significativo se encuentre en la categorĆa que el nuevo presidente Donald Trump etiqueta como āinmigrantes criminalesā. Se espera que nuestro gobierno, y especĆficamente nuestro primer ministro, el Honorable John BriceƱo, no hagan nada intencionalmente para irritar a Trump si es irrespetuoso (lo que parece ser su personalidad) mientras estĆ” en su campaƱa para āhacer que Estados Unidos vuelva a ser grandeā. En algĆŗn momento, sin embargo, esperamos que nuestros lĆderes tengan que ilustrar al presidente de los Estados Unidos sobre el hecho de que Belize tiene una historia Ćŗnica, siendo un orgulloso miembro de la Mancomunidad BritĆ”nica, a pesar de optar por renunciar a la imagen del nuevo rey para colocar en su lugar imĆ”genes de nuestros propios hĆ©roes nacionales en nuestros nuevos billetes.
Sin embargo, los acuerdos y tratos que beneficiaron a Belize, como a muchos otros paĆses, estĆ”n siendo revisados āāpor la administración Trump, luego de la firma de sus muchas órdenes ejecutivas. Cuando eres el receptor de regalos, se espera que seas agradecido y cortĆ©s, incluso cuando esos regalos se detienen en seco; y no le corresponde a Belize ni a sus lĆderes mostrar ninguna āmala caraā a nuestros donantes, por despiadadas o desdeƱosas que puedan parecernos sus acciones. Es su derecho, el de Ć©l, el de Estados Unidos, dar, o no dar a aquellos percibidos como paĆses pobres, en la bĆŗsqueda de que Estados Unidos sea āgrande de nuevoā.
Pero puede llegar un momento, y todos los beliceƱos lo sabrĆ”n, aquellos de nosotros que todavĆa estamos orgullosos de nuestra nación y nos llamamos beliceƱos, cuando tengamos que āponernos firmeā, incluso en lo que respecta a la nación mĆ”s poderosa del planeta. Y no es como si se nos pidiera arrojar polvo en la cara del gran TĆo Sam;Ā La falta de respeto no es privilegio de una mota pequeƱa e insignificante desde el punto de vista militar en el escenario mundial, pero āno es lo que haces, es cómo lo hacesā. Y en este perĆodo de relativa calma, es bueno que todos pensemos en cómo nuestros lĆderes, en particular nuestro primer ministro, expresarĆ” su advertencia y, por audaz que parezca, su suave reprimenda al seƱor Trump, si, o cuando, cruce el lĆmite de nuestra dignidad y soberanĆa nacional.
Se dice que en el camino hacia nuestra independencia, el pueblo beliceƱo, bajo la guĆa de nuestro hĆ©roe nacional y primer ministro, George Price, participó en lo que Ć©l llamó una ārevolución beliceƱa pacĆfica y constructivaā. Sin embargo, en ciertas ocasiones el pueblo beliceƱo ha sido llamado, por sus propios instintos nacionalistas de supervivencia y orgullo, a expresar sus fuertes sentimientos en masivas manifestaciones callejeras y huelgas, para que el mundo sepa nuestra posición.
Se informa que las deportaciones han comenzado, a MĆ©xico, a Guatemala, a Colombia. Se ha dicho que āel hogar es ese lugar al que, cuando vas, tienen que dejarte entrarā. De hecho, no hay lugar como el hogar. El problema para muchos de los que pueden quedar atrapados en la red de deportación de Trump es que, habiendo crecido en los EE.UU., y con la mayorĆa de los familiares conocidos residiendo allĆ, ser deportados a Belize serĆ” como llegar a un lugar extraƱo.Ā Incluso alguien que haya abandonado Belize durante veinticinco aƱos descubrirĆ” que las cosas no son como antes y que la mayorĆa de las personas que conocĆa ellos mismos se encuentran ahora en tierras extranjeras. HabrĆ” que hacer muchos ajustes y nuestro gobierno deberĆa dar especial prioridad a la bĆŗsqueda de un lugar donde las habilidades de nuestros beliceƱos āreimportadosā puedan aprovecharse en empleos remunerados. La Unidad de Intervención de Liderazgo (LIU en inglĆ©s), que fue diseƱada para negociar la paz entre pandillas enemistadas, tal vez tenga que ampliarse para abordar la intervención económica y social que puede resultar necesaria para evitar una importante repercusión negativa de un nĆŗmero significativo de deportaciones a la Joya.
Estos son tiempos muy serios, y nuestra esperanza y oración es que nuestros lĆderes estĆ©n a la altura del desafĆo de conducir a la nación a travĆ©s de estos mares turbulentos que se avecinan. Y todos los beliceƱos deberĆ”n sumarse a la tarea de hacer que el regreso a casa de nuestro pueblo sea cĆ”lido y reconfortante, despuĆ©s de haber sido desairados por el emperador del norte. Con su ayuda y la bendición del Todopoderoso, y con todos nuestros lĆderes, nosotros, el pueblo de Belize, debemos comprometernos a hacer de nuestra Joya una vez mĆ”s la luz brillante de la paz en esta región y el mundo. Independientemente de lo que haga el imperio, āĀ”no nos moveremos!ā. Que esta tragedia inminente sea una llamada de atención para todo nuestro pueblo, beliceƱos antiguos y nuevos, para reavivar el espĆritu de nuestros propios āpadres y madres fundadoresā y declarar a todos los que piensan que determinan nuestro destino, que continuaremos āconstruyendo nuestra nación⦠Belize, unido, soberano e independienteā. Ā”Poder al pueblo!





