āĀ”Son pequeƱos, pero poderosos!ā āMinistro Louis Farrakhan a una audiencia beliceƱa en Birdās Isle, 1975.
Ā Ā Uno de los legados del colonialismo en un paĆs pequeƱo como Belize ha sido que la imagen del europeo blanco, en nuestro caso, los gobernantes ingleses, permaneció como sĆmbolo de autoridad, poder e incluso superioridad en la psique de nuestro pueblo. Incluso cuando nuestros beliceƱos, de diversas etnias y colores, tomaron las riendas del poder a travĆ©s del proceso de autogobierno, el estigma y la mancha del ācolorismoā (como lo denominó Evan X Hyde en Amandala) permaneció y permanece como un virus en la conciencia de nuestro pueblo. Y continĆŗa afectando las luchas de quienes viven en situaciones económicas deprimidas, quienes tambiĆ©n son vĆctimas de sus propios sentimientos subconscientes de inferioridad y falta de amor propio, orgullo y autoestima. Romper ese ciclo de autodesprecio e ignorancia es un primer paso importante para frenar la ola de violencia, especialmente evidente entre nuestros jóvenes negros en Belize.
Ā Ā En los primeros dĆas del colonialismo, todos los jefes de departamento eran ingleses (blancos), al igual que el gobernador, los sacerdotes católicos y la mayorĆa de las monjas que oficiaban misa y enseƱaban en las diversas escuelas primarias y secundarias. Los empleados bancarios eran notablemente de tez clara, y esa era la norma en Belize, en esa Ć©poca. Las cosas empezaron a cambiar con la llamada ārevolución beliceƱa pacĆfica y constructivaā ensalzada por el PUP, y mucho mĆ”s con el mensaje de UBAD desde 1969 en adelante. Sin embargo, incluso hoy, los vestigios de esa herida psicológica persisten en nuestra población, a pesar de que pronto celebraremos 44 aƱos de independencia. Estamos avanzando poco a poco, y es un impulso para nuestra confianza y orgullo como beliceƱos cuando, aunque sea con muy poca frecuencia, uno de nuestros equipos deportivos nacionales gana o deja huella en una competición internacional. Tenemos que creer, y hay que animar a nuestros jóvenes a creer, que pueden lograrlo, que el cielo es el lĆmite, sin importar sus circunstancias, etnia o color de piel. Para que nuestras celebraciones y alegrĆas durante este septiembre valgan la pena, el tema fundamental debe ser que Belize es un sĆmbolo de excelencia. Somos hermosos, somos grandiosos y, como aconsejó el ministro Farrakhan hace medio siglo, āsomos poderososā. Podemos lograr lo que queramos como pueblo, cuando nos lo proponemos. Y nuestras mentes y nuestros corazones deberĆ”n estar especialmente preparados para una lucha con determinación y voluntad en los próximos meses para preservar la integridad y la soberanĆa de nuestra patria, Belize.
Ā Ā La unión hace la fuerza, y en dos ocasiones importantes, en abril de 1968 con las Propuestas Webster y de nuevo en marzo de 1981 con el Acuerdo de Principios, miles de beliceƱos salieron a las calles para manifestar su rechazo a cualquier tipo de servilismo con Guatemala. La comunidad internacional recibió el mensaje alto y claro en ambas ocasiones, y por eso, a pesar de que el entonces Gobernador decretó el estado de emergencia, pocos meses despuĆ©s Belize logró su independencia ācon todo nuestro territorio intactoā.
Ā Ā Con la afluencia masiva de inmigrantes durante los conflictos internos que experimentaron algunos de nuestros vecinos centroamericanos durante las dĆ©cadas de 1970 y 1980, y con la importante ayuda del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la demografĆa de esta población criolla, que antes era mayoritaria, ha cambiado drĆ”sticamente, en aproximadamente cuatro dĆ©cadas, hasta convertirse en una significativa mayorĆa mestiza, con muchos nuevos beliceƱos provenientes de El Salvador, Nicaragua, Honduras y Guatemala. Sorprendentemente, a pesar de las dificultades de la deprimida población criolla, muchos de ellos con familias fracturadas como resultado de nuestra migración masiva durante esos mismos aƱos a ciudades estadounidenses como Los Ćngeles, Nueva York, Miami, Atlanta, etc., y de la creciente tasa de criminalidad derivada de los conflictos entre pandillas tras la llegada del crack a nuestro paĆs, aĆŗn no existen conflictos raciales ni Ć©tnicos. Los beliceƱos aĆŗn se āllevan bien,ā y es un mensaje que podemos enviar al mundo, y a naciones mucho mĆ”s poderosas militarmente, que podemos enseƱarles algo sobre la paz y el amor.
Ā Ā Pero sigue siendo preocupante que muchos de nuestros jóvenes criollos de zonas económicamente deprimidas estĆ©n atrapados en una perspectiva negativa de la vida, y parte de ella es, sin duda, psicológica: vestigios de ignorancia y desconocimiento de sĆ mismos y de nuestra historia, de la cual deberĆa emanar un sentido de orgullo y amor propio, que es el primer paso para mostrar amor a sus hermanos y hermanas. Y el amor propio y el orgullo no se ven impulsados āāpor la persistencia de nuestros religiosos en perpetuar una imagen āblancaā de nuestro Salvador, Jesucristo. Puede que tengan buenas intenciones, y bendiciones para nuestros sacerdotes expatriados que son blancos; no hay problema. Pero cuando se presenta un JesĆŗs blanco frente a un joven negro, se estĆ” perpetrando daƱo psicológico a nuestros jóvenes de color. El daƱo puede no ser tanto para nuestros mestizos, cuyo color se acerca mĆ”s al de la imagen religiosa, pero quienes lo sienten, lo saben, y ālas personan heridas, hierenā, lo cual es una parte significativa de lo que estĆ” sucediendo en nuestras comunidades predominantemente negras/criollas.
Ā Ā Somos una nación pequeƱa, pero somos grandes en nuestras capacidades; y debemos aprender a creer en nosotros mismos. Algunos se preguntarĆ”n cómo reaccionarĆ” este nuevo Belize cuando se presente nuevamente el desafĆo de unir manos y corazones y salir a las calles para demostrarle al mundo que queremos que nuestro paĆs siga siendo libre e independiente, Belize para los beliceƱos, con relaciones amistosas con todos nuestros vecinos. Muchos tenemos familiares en MĆ©xico, Honduras, Guatemala y otros lugares, y los queremos profundamente; y ellos entienden que es mejor para todos si el gobierno de Guatemala cuida del pueblo guatemalteco, y el gobierno de Belize cuida del pueblo beliceƱo, y seguiremos viviendo en paz y amor.
Ā Ā No duden de ustedes mismos, beliceƱos. Somos poderosos. Hace apenas un par de aƱos, algunos no podĆamos imaginar que un beliceƱo de nacimiento y crianza pudiera ser tan grande en el escenario tecnológico mundial como nuestro propio Andre Gray. Algunos dudamos de Ć©l, incluso sugiriendo que podrĆa ser un fraude; Mientras tanto, nuestro alcalde, Bernard Wagner, entregó con orgullo las llaves de la Ciudad de Belize al inventor de renombre mundial. ĀæAcaso nos costó creer que fuera tan grande por ser negro? ĀæLo habrĆamos creĆdo mĆ”s rĆ”pido si fuera del color de esa imagen del Redentor de ojos azules y piel blanca que aĆŗn adorna nuestras iglesias y catecismos? Pues bien, una fuente fidedigna nos informa que el Sr. Gray lo ha vuelto a hacer: el beliceƱo Andre Gray, quien resulta ser negro y orgulloso.
Ā Ā Esto es lo que dijo Touqeer Abbas en medium.com, el 23 de agosto de 2025: āCuando hablamos de pioneros que han dado forma al mundo digital, el nombre de Andre Gray surge inevitablemente. Desde la invención del dossier de prensa electrónico hasta la creación del primer bot de internet (āInklingā) en 1988, e incluso impulsando la revolución móvil con tonos de llamada, Gray ha estado durante mucho tiempo a la vanguardia de la innovación. Ahora, lo ha vuelto a hacer, esta vez con un proyecto que se siente a partes iguales como un experimento brillante y un generoso regalo a la comunidad de la IA: deepāly vLLMā.
Ā Ā La cuestión es que, si simplemente buscan en Google a Andre Gray, inventor beliceƱo, o algo similar, encontrarĆ”n un montón de notas de diferentes medios de comunicación beliceƱos, que pueden no impresionar a los escĆ©pticos. Pero si en cambio buscan en Google āAndre Grayās deep/lyvLLMā, aparecen diversos sitios web con información sobre su Ćŗltimo invento y mucho mĆ”s sobre los logros del āinventor nĆŗmero uno del mundo durante los Ćŗltimos 30 aƱos consecutivosā.
  ”Vamos, Belize! Celebremos a los nuestros e inspiremos a nuestra juventud a perseguir sus sueños con confianza en su potencial, sin importar su credo ni color de piel.





