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Friday, August 21, 2026
HomeCARIBBEAN NEWSNuestra posición frente al imperio
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El camino ha sido fĆ”cil durante mucho tiempo para Belize en sus relaciones con el poderoso Estados Unidos, donde decenas de miles de nuestros ciudadanos residen ahora, muchos con doble ciudadanĆ­a, pero un nĆŗmero considerable aĆŗn debe ā€œnormalizarā€ su estatus, y es probable que un nĆŗmero significativo se encuentre en la categorĆ­a que el nuevo presidente Donald Trump etiqueta como ā€œinmigrantes criminalesā€. Se espera que nuestro gobierno, y especĆ­ficamente nuestro primer ministro, el Honorable John BriceƱo, no hagan nada intencionalmente para irritar a Trump si es irrespetuoso (lo que parece ser su personalidad) mientras estĆ” en su campaƱa para ā€œhacer que Estados Unidos vuelva a ser grandeā€. En algĆŗn momento, sin embargo, esperamos que nuestros lĆ­deres tengan que ilustrar al presidente de los Estados Unidos sobre el hecho de que Belize tiene una historia Ćŗnica, siendo un orgulloso miembro de la Mancomunidad BritĆ”nica, a pesar de optar por renunciar a la imagen del nuevo rey para colocar en su lugar imĆ”genes de nuestros propios hĆ©roes nacionales en nuestros nuevos billetes.

Sin embargo, los acuerdos y tratos que beneficiaron a Belize, como a muchos otros paĆ­ses, estĆ”n siendo revisados ​​por la administración Trump, luego de la firma de sus muchas órdenes ejecutivas. Cuando eres el receptor de regalos, se espera que seas agradecido y cortĆ©s, incluso cuando esos regalos se detienen en seco; y no le corresponde a Belize ni a sus lĆ­deres mostrar ninguna ā€œmala caraā€ a nuestros donantes, por despiadadas o desdeƱosas que puedan parecernos sus acciones. Es su derecho, el de Ć©l, el de Estados Unidos, dar, o no dar a aquellos percibidos como paĆ­ses pobres, en la bĆŗsqueda de que Estados Unidos sea ā€œgrande de nuevoā€.

Pero puede llegar un momento, y todos los beliceƱos lo sabrĆ”n, aquellos de nosotros que todavĆ­a estamos orgullosos de nuestra nación y nos llamamos beliceƱos, cuando tengamos que ā€œponernos firmeā€, incluso en lo que respecta a la nación mĆ”s poderosa del planeta. Y no es como si se nos pidiera arrojar polvo en la cara del gran TĆ­o Sam;Ā  La falta de respeto no es privilegio de una mota pequeƱa e insignificante desde el punto de vista militar en el escenario mundial, pero ā€œno es lo que haces, es cómo lo hacesā€. Y en este perĆ­odo de relativa calma, es bueno que todos pensemos en cómo nuestros lĆ­deres, en particular nuestro primer ministro, expresarĆ” su advertencia y, por audaz que parezca, su suave reprimenda al seƱor Trump, si, o cuando, cruce el lĆ­mite de nuestra dignidad y soberanĆ­a nacional.

Se dice que en el camino hacia nuestra independencia, el pueblo beliceƱo, bajo la guĆ­a de nuestro hĆ©roe nacional y primer ministro, George Price, participó en lo que Ć©l llamó una ā€œrevolución beliceƱa pacĆ­fica y constructivaā€. Sin embargo, en ciertas ocasiones el pueblo beliceƱo ha sido llamado, por sus propios instintos nacionalistas de supervivencia y orgullo, a expresar sus fuertes sentimientos en masivas manifestaciones callejeras y huelgas, para que el mundo sepa nuestra posición.

Se informa que las deportaciones han comenzado, a MĆ©xico, a Guatemala, a Colombia. Se ha dicho que ā€œel hogar es ese lugar al que, cuando vas, tienen que dejarte entrarā€. De hecho, no hay lugar como el hogar. El problema para muchos de los que pueden quedar atrapados en la red de deportación de Trump es que, habiendo crecido en los EE.UU., y con la mayorĆ­a de los familiares conocidos residiendo allĆ­, ser deportados a Belize serĆ” como llegar a un lugar extraƱo.Ā  Incluso alguien que haya abandonado Belize durante veinticinco aƱos descubrirĆ” que las cosas no son como antes y que la mayorĆ­a de las personas que conocĆ­a ellos mismos se encuentran ahora en tierras extranjeras. HabrĆ” que hacer muchos ajustes y nuestro gobierno deberĆ­a dar especial prioridad a la bĆŗsqueda de un lugar donde las habilidades de nuestros beliceƱos ā€œreimportadosā€ puedan aprovecharse en empleos remunerados. La Unidad de Intervención de Liderazgo (LIU en inglĆ©s), que fue diseƱada para negociar la paz entre pandillas enemistadas, tal vez tenga que ampliarse para abordar la intervención económica y social que puede resultar necesaria para evitar una importante repercusión negativa de un nĆŗmero significativo de deportaciones a la Joya.

Estos son tiempos muy serios, y nuestra esperanza y oración es que nuestros lĆ­deres estĆ©n a la altura del desafĆ­o de conducir a la nación a travĆ©s de estos mares turbulentos que se avecinan. Y todos los beliceƱos deberĆ”n sumarse a la tarea de hacer que el regreso a casa de nuestro pueblo sea cĆ”lido y reconfortante, despuĆ©s de haber sido desairados por el emperador del norte. Con su ayuda y la bendición del Todopoderoso, y con todos nuestros lĆ­deres, nosotros, el pueblo de Belize, debemos comprometernos a hacer de nuestra Joya una vez mĆ”s la luz brillante de la paz en esta región y el mundo. Independientemente de lo que haga el imperio, ā€œĀ”no nos moveremos!ā€. Que esta tragedia inminente sea una llamada de atención para todo nuestro pueblo, beliceƱos antiguos y nuevos, para reavivar el espĆ­ritu de nuestros propios ā€œpadres y madres fundadoresā€ y declarar a todos los que piensan que determinan nuestro destino, que continuaremos ā€œconstruyendo nuestra nación… Belize, unido, soberano e independienteā€. Ā”Poder al pueblo!

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